Una promesa que cambió todo
“Uno no nace sabiendo ser padre, y menos siendo padre de una persona con autismo”, dice Juan Zemborain, fundador de Empujando Límites, recordando los primeros años junto a su hijo Santi.Lo que empezó con una pregunta —“¿cómo me voy a divertir con él cuando sea grande?”— terminó convirtiéndose en un movimiento nacional que demuestra que la discapacidad no es un límite, sino una forma distinta de vivir, viajar y sentir.
Todo comenzó con una promesa: si Santi aprendía a andar en bicicleta, cruzarían juntos los Andes. Y lo hicieron. Esa travesía fue mucho más que un desafío deportivo; fue el punto de partida de una historia que hoy inspira a miles de familias en Argentina y en el mundo.
El nacimiento de una comunidad que pedalea por la inclusión
Así nació Empujando Límites, una organización que busca cambiar la realidad de las personas con discapacidad y sus familias a través del ciclismo en tándem, una herramienta social, terapéutica y recreativa que une corazones y abre caminos.
Desde 2020, la asociación dona bicicletas tándem a pueblos de todo el país, creando una red de embajadores y voluntarios que las cuidan y gestionan localmente.
Gracias a ellos, familias, centros terapéuticos y comunidades enteras pueden acceder a esta experiencia transformadora y disfrutar de sus beneficios.
“Empezamos a contar nuestra historia en redes, y la gente se empezó a sumar. Soldaban sus propias bicicletas, se animaban a pedalear juntos, y así Empujando Límites empezó a crecer en todo el país”, cuenta Juan.
Hoy, la comunidad sigue expandiéndose gracias a cientos de personas que, como Juan y Santi, descubrieron que andar en bici es mucho más que moverse: es conectar, incluir y compartir.
En el Gran Fondo, pedaleando por todos
Este año, Empujando Límites también dijo presente en el Gran Fondo Argentina, el evento ciclista más grande del país.
Con un equipo de ciclistas con y sin discapacidad, recorrieron kilómetros de pura emoción, demostrando que la inclusión también se vive sobre dos ruedas.
En la línea de largada, la emoción se sentía en el aire. Padres, hijos, amigos y embajadores compartieron la misma meta: disfrutar, acompañarse y visibilizar que el ciclismo puede ser una herramienta para transformar vidas.
Cada llegada fue una ovación, y cada sonrisa, una prueba más de que el movimiento sigue creciendo.
“Empujando Límites no somos solo Juan y Santi, somos cientos de corazones que empujan juntos”, dijeron desde la organización.
Una red que une familias, voluntades y corazones
Empujando Límites es una Asociación Civil sin fines de lucro constituida para hacer conocer los beneficios que otorga andar en bicicleta a las personas con discapacidad.
Su propósito es claro: demostrar que el deporte puede acercar a la gente a una vida mejor, disfrutando de la naturaleza y usándola como nexo para lograr la inclusión —empezando por la familia y extendiéndose a toda la sociedad—.“Somos padres, madres, hijos y hermanos.
Sabemos que trabajando en el núcleo más chico de la sociedad, la familia, se cambia el mundo.
Apuntamos a los que no pueden solos, para mejorar su calidad de vida a través del uso de bicicletas dobles y de arrastre, para que todos puedan disfrutar de los beneficios de andar en bici.
”Conformada por profesionales de distintas áreas, la asociación trabaja para hacer crecer este proyecto único que nos lleva, como comunidad, al límite de nuestras capacidades y un poquito más… siempre.
Una causa que inspira y trasciende
El impacto de Empujando Límites ya se siente en todo el país.
Cada tándem donado se transforma en un puente entre realidades, una oportunidad de inclusión, un nuevo comienzo.
No se trata solo de pedalear, sino de acompañar, compartir y abrir caminos.
La organización sigue sumando voluntarios, embajadores y aliados que creen que incluir también es avanzar. Y como dijo Juan Zemborain – Abanderado 2025, “no hay obstáculo que no pueda superarse cuando se pedalea con el corazón.”
Más que una bicicleta, una forma de cambiar el mundo
Cada bicicleta tándem es una historia nueva.
Una historia de amor, de confianza, de conquista.
Una historia que demuestra que cuando el camino se hace juntos, los límites dejan de ser un obstáculo.Porque los límites no siempre son barreras.
A veces, los límites son seguridad, son amor, son esa línea que no podés cruzar… pero sí podés empujar.
Bikleta celebra y acompaña el trabajo de Empujando Límites, porque creemos que el ciclismo puede transformar el mundo una pedaleada a la vez.
Conocé más en empujandolimites.com.ar y conocé más de Bikleta la app ciclista en nuestro Blog Bikletero.
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