Chile no es solo un país largo: es un país hecho para pedalear. Con paisajes que cambian radicalmente en pocos kilómetros, rutas extensas y caminos exigentes, el territorio ofrece un escenario privilegiado para quienes entienden el ciclismo no solo como deporte, sino como una forma de recorrer y conectar.
Esa mirada la comparte Benjamín Mena, deportista de Stanley 1913 e ingeniero forestal, quien resume su filosofía sobre la bici en una frase simple, pero potente:
“No es necesario ir rápido, sino disfrutar el camino para llegar lejos”. Para Benjamín, pedalear en Chile es una invitación constante a descubrir. “Lo tenemos todo”, asegura.
“Hay muchos kilómetros de pavimento en buen estado y poco transitado. Solo hay que buscarlo”. Si tuviera que recomendar rutas clave para entender por qué Chile es un paraíso para la bicicleta de ruta, su elección se divide en tres zonas del país.
Valle del Elqui: pedalear entre contrastes (norte)
Valle del Elqui es una de esas rutas que se disfrutan sin apuro. Accediendo desde La Serena por caminos alternativos, el recorrido mezcla tramos de pavimento y gravel en un paisaje que parece sacado de una postal.
“Al ser un valle, el agua no es un limitante y se da ese contraste de verde con zonas desérticas”, explica Benjamín. Es una ruta ideal para hacer en más de un día, detenerse, recorrer los campos, atravesar cerros áridos y pedalear bajo cielos despejados que invitan a bajar el ritmo y mirar alrededor.
Farellones: constancia, montaña y carácter (zona central)
Subir a Farellones es casi un rito para quienes hacen ciclismo de ruta en la zona central. En plena Cordillera de los Andes, esta subida combina exigencia física con paisajes que recompensan cada kilómetro.
“Es increíble; es el único pueblo de montaña en Chile. La calle está en buen estado, el camino tiene paisajes preciosos y hay un ambiente muy ciclista”, comenta. Eso sí, no es una ruta para improvisar: el desnivel exige planificación y respeto por el clima. “En invierno no se sube en bicicleta”, advierte.
Lago Llanquihue: pedalear con el volcán de fondo (sur)
En el sur, Lago Llanquihue aparece como un punto de partida privilegiado. Rodeado de zonas urbanas para reabastecerse, ciclovías y conductores acostumbrados a convivir con ciclistas, ofrece opciones para todos los niveles.
“Es una zona increíble. Hay rutas suaves y otras más exigentes, y mucho por conocer”, cuenta Benjamín. Entre los desafíos destacados, menciona las subidas hacia el volcán Osorno, donde el paisaje se vuelve protagonista y el pedaleo se transforma en experiencia.
Mucho por descubrir, siempre
Aun así, Benjamín es claro: ningún top tres alcanza para resumir todo lo que Chile ofrece. “Me falta mucho por conocer y dejé muchas rutas increíbles afuera”, reconoce.
Y quizás ahí está la esencia del ciclismo en este lado del mundo: no en marcar solo destinos, sino en entender que cada salida es parte del camino. Porque en la bici —como en la vida— no siempre se trata de llegar primero, sino de llegar lejos, disfrutando cada kilómetro.
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