Pedalear fortalece el cuerpo, beneficia la salud cardiovascular, puede mejorar el bienestar mental y permite incorporar actividad física a la vida cotidiana. Pero para muchas mujeres la bicicleta también significa algo más: autonomía, comunidad, confianza y una nueva forma de vivir y recorrer la ciudad.

  • Ruta, MTB, gravel, bicicleta urbana, cicloturismo.
  • 20 kilómetros o solamente unas cuadras.
  • Sola, con amigas, en pareja, en familia o con una comunidad de ciclistas.

No existe una única manera de vivir el ciclismo. Y tampoco hace falta convertirse en deportista profesional para empezar a experimentar algunos de sus beneficios. De hecho, una de las grandes ventajas de la bicicleta es su versatilidad: puede ser deporte, recreación y medio de transporte al mismo tiempo.

La Organización Mundial de la Salud considera al ciclismo una forma de actividad física y movilidad activa, y destaca que la actividad física regular contribuye a prevenir enfermedades cardiovasculares, diabetes y algunos tipos de cáncer, además de beneficiar la salud mental, el sueño y el bienestar general.

Hay además una razón por la que vale la pena hablar específicamente de mujeres.

A nivel mundial, las mujeres y las niñas tienden a ser menos activas físicamente que los hombres y los niños, una brecha que la OMS considera relevante para la salud pública.

Subirse a una bicicleta puede ser una de las muchas maneras de empezar a cambiar esa realidad.

Estos son 10 motivos.

1. Fortalece la salud cardiovascular

El corazón también entrena cuando pedaleamos.

El ciclismo es una actividad aeróbica que puede mejorar la capacidad cardiorrespiratoria y formar parte de una rutina de actividad física saludable.

La evidencia científica que estudió específicamente el ciclismo encontró asociaciones positivas entre pedalear regularmente y la aptitud cardiorrespiratoria, además de mejoras en determinados factores de riesgo cardiovascular.

La OMS va incluso más allá: según la evidencia recopilada sobre movilidad activa, andar en bicicleta unos 20 minutos la mayoría de los días se asocia con una reducción de al menos 10% en el riesgo de mortalidad general a nivel poblacional.

No hace falta empezar haciendo 100 kilómetros.

La constancia puede importar mucho más que una salida épica.

2. Fortalece piernas y mejora la condición física

Cada pedalada involucra diferentes grupos musculares.

Cuádriceps.

Glúteos.

Isquiotibiales.

Pantorrillas.

Y también músculos estabilizadores que ayudan a mantener nuestra posición sobre la bicicleta.

Con una práctica progresiva, pedalear contribuye al fortalecimiento muscular, la resistencia y la capacidad física general.

Eso puede trasladarse también a la vida cotidiana.

Subir escaleras.

Caminar distancias más largas.

Moverse.

Viajar.

Sentirse físicamente más preparada.

La bicicleta no solamente nos lleva más lejos.

También puede preparar nuestro cuerpo para hacerlo.

3. Es una actividad de bajo impacto

Una de las grandes ventajas del ciclismo frente a otras actividades aeróbicas es que no genera el mismo impacto repetitivo contra el suelo que actividades como correr.

Nuestro peso está parcialmente sostenido por la bicicleta mientras pedaleamos.

Eso convierte al ciclismo en una alternativa interesante para muchas personas que buscan incorporar ejercicio aeróbico reduciendo el impacto sobre determinadas articulaciones.

Sin embargo, bajo impacto no significa automáticamente “sin molestias”.

Una bicicleta mal ajustada también puede generar dolor.

Altura del sillín, posición, talla, calzado y carga de entrenamiento importan.

Por eso siempre vale una regla sencilla:

si pedalear duele de forma persistente, no debería normalizarse.

4. Ayuda a mantener un peso corporal saludable

No existen ejercicios mágicos.

Y tampoco existe una actividad que elimine grasa de una zona específica del cuerpo.

Pero el ciclismo sí puede formar parte de un estilo de vida activo que ayude a mantener un peso saludable.

La OMS destaca que la actividad física regular contribuye al equilibrio energético y al control del peso.

Además, la bicicleta tiene una ventaja práctica enorme:

podemos incorporar actividad física sin reservar necesariamente un momento exclusivo para entrenar.

Ir al trabajo.

Ir a estudiar.

Visitar a alguien.

Hacer un trámite.

Ir a tomar un café.

Lo que antes era solamente un traslado puede convertirse también en movimiento.

5. Puede beneficiar la salud mental

A veces salimos a pedalear por las piernas.

Y volvemos mejor de la cabeza.

La actividad física regular está asociada con mejoras en la salud mental y el bienestar, y con una reducción de síntomas de ansiedad y depresión.

La OMS estima que la actividad física regular puede reducir el riesgo de depresión y demencia entre un 28% y un 32% a nivel poblacional.

Eso no significa que andar en bicicleta sea un tratamiento para una enfermedad de salud mental ni que reemplace la atención profesional.

Significa algo diferente:

mover nuestro cuerpo también puede beneficiar nuestra mente.

Pedalear puede convertirse en un momento para despejarse, cambiar de ambiente, concentrarse en el recorrido y desconectarse durante un rato de las pantallas y las obligaciones.

Y a veces eso ya vale muchísimo.

6. Puede ayudar a dormir mejor

Moverse durante el día también puede repercutir en cómo descansamos.

La OMS incluye la mejora del sueño entre los beneficios asociados con la actividad física regular.

Y nuevamente aparece una de las fortalezas de la bicicleta: no necesariamente requiere transformar por completo nuestra rutina.

Una salida corta.

Un traslado diario.

Una vuelta después del trabajo.

Una salida más larga durante el fin de semana.

Todo suma.

Para la población adulta, la recomendación general de la OMS es realizar entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física aeróbica moderada, o su equivalente en actividad vigorosa.

La bicicleta puede ser una forma muy natural de acercarse a ese objetivo.

7. Puede reducir el riesgo de algunas enfermedades

Acá vale la pena ser precisos.

No es “la bicicleta cura enfermedades”.

Es que la actividad física regular está asociada con una reducción del riesgo de desarrollar diferentes enfermedades crónicas.

La OMS señala beneficios frente a enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y determinados tipos de cáncer.

Esto resulta especialmente relevante para las mujeres.

Entre los cánceres cuyo riesgo está asociado con los niveles de actividad física se encuentra el cáncer de mama.

Pero la bicicleta tiene algo interesante frente a muchas otras formas de ejercicio:

puede transformarse en hábito.

Cuando una actividad además de saludable resulta divertida, social o útil para trasladarse, sostenerla en el tiempo puede resultar mucho más sencillo.

8. Genera autonomía y confianza

Este beneficio no aparece en un análisis de sangre.

Pero puede sentirse perfectamente.

Aprender a moverse sola en bicicleta.

Hacer los primeros 10 kilómetros.

Animarse a una subida que parecía imposible.

Reparar un pinchazo.

Completar la primera salida grupal.

Llegar a un lugar nuevo usando solamente las piernas.

Hacer 30 kilómetros.

Después 50.

Después descubrir que el número ya dejó de importar.

El ciclismo está lleno de pequeñas conquistas.

Y cada una puede modificar nuestra percepción sobre lo que somos capaces de hacer.

La bicicleta permite comprobar algo de manera muy concreta:

el lugar que antes parecía lejos puede quedar solamente a unas pedaladas de distancia.

9. Crea comunidad

Hay algo que diferencia al ciclismo de muchas actividades individuales.

Podés empezar sola y terminar formando parte de una comunidad enorme.

Grupos de MTB.

Salidas de ruta.

Comunidades gravel.

Ciclismo urbano.

Clubes.

Equipos.

Amigas que empiezan juntas.

Mujeres que organizan salidas específicamente para acompañar a otras mujeres en sus primeros kilómetros.

Y esta dimensión social puede ser especialmente importante.

El ciclismo todavía tiene una brecha de género.

El Banco Interamericano de Desarrollo ha estudiado específicamente la participación femenina en el ciclismo urbano latinoamericano y señala que, pese al crecimiento de la bicicleta en las grandes ciudades de la región, la mayoría de quienes pedalean siguen siendo hombres.

Pero el mismo análisis muestra algo muy interesante: internacionalmente, cuando el uso de la bicicleta alcanza participaciones superiores al 10% de los viajes, la diferencia entre la proporción de hombres y mujeres que pedalean tiende a reducirse considerablemente.

Es decir:

cuanto más normal resulta pedalear, más diverso puede volverse el ciclismo.

Y las comunidades de mujeres cumplen un rol enorme en ese proceso.

10. La bicicleta también puede significar libertad

Quizás este sea el beneficio más difícil de medir.

Pero también uno de los más fáciles de entender después de empezar a pedalear.

Una bicicleta permite moverse utilizando nuestra propia energía.

Elegir un camino.

Cambiar de ruta.

Salir cuando queremos.

Explorar.

Conocer lugares.

Viajar.

Entrenar.

Ir a trabajar.

Encontrarnos con alguien.

O simplemente salir sin demasiada explicación.

En ciudades donde existen condiciones seguras para pedalear, la bicicleta puede convertirse en una herramienta de autonomía cotidiana.

Y eso explica por qué hablar de mujeres y ciclismo no debería limitarse solamente al deporte.

También estamos hablando de movilidad.

Mujeres y bicicleta: todavía existen barreras

Hablar de beneficios también implica reconocer que no todas las mujeres tienen las mismas posibilidades de acceder a ellos.

La investigación del BID sobre ciclismo urbano femenino en Latinoamérica identificó distintas condiciones necesarias para aumentar la participación de las mujeres.

Entre ellas aparecen redes de ciclovías segregadas, calles con velocidades vehiculares más bajas, mayor integración entre bicicleta y transporte público y políticas que contemplen los viajes de cuidado y el traslado con niños.

La seguridad es particularmente importante.

No alcanza con decirle a más mujeres que deberían andar en bicicleta.

Necesitamos ciudades donde más mujeres puedan sentirse seguras haciéndolo.

Mejor infraestructura.

Más iluminación.

Estacionamientos.

Cruces seguros.

Educación vial.

Transporte público integrado.

Comunidades.

Información sobre recorridos.

Cuantas menos barreras existan, más fácil será que la bicicleta deje de sentirse como una actividad reservada para unas pocas personas.

¿Y durante el embarazo?

Acá también vale evitar consejos generalizados.

La actividad física durante el embarazo puede aportar beneficios importantes. La OMS señala que en mujeres embarazadas y durante el posparto la actividad física se asocia con menor riesgo de diabetes gestacional, hipertensión gestacional, aumento excesivo de peso y depresión posparto, entre otros resultados.

Pero eso no significa que todas las mujeres embarazadas deban comenzar o continuar andando en bicicleta de la misma manera.

El embarazo modifica equilibrio, movilidad y otros factores, y cada situación clínica es diferente.

Por eso, durante el embarazo o posparto, el tipo y la intensidad de ejercicio deberían adaptarse a cada persona y seguir las indicaciones de su profesional de salud.

No importa cómo empieces

No necesitás tener la mejor bicicleta.

No necesitás ropa profesional.

No necesitás hacer 50 kilómetros.

Y definitivamente no necesitás seguir el ritmo de nadie.

Podés empezar dando una vuelta por tu barrio.

Después cinco kilómetros.

Después sumarte a una salida.

O quizás nunca quieras medir kilómetros y solamente quieras utilizar tu bicicleta para ir a trabajar.

También está perfecto.

Porque uno de los grandes beneficios del ciclismo es justamente ese:

cada mujer puede encontrar su propia manera de pedalear.

Encontrá tu comunidad en Bikleta

Y empezar acompañada puede cambiar completamente la experiencia.

En Bikleta podés descubrir salidas y comunidades ciclistas, encontrar recorridos, registrar tus kilómetros y conectarte con otras personas que también viven la bicicleta.

También hay salidas y comunidades de mujeres, desde espacios para quienes están dando sus primeras pedaladas hasta grupos con experiencia que buscan seguir sumando kilómetros juntas.

No importa si hacés ruta, MTB, gravel o simplemente querés empezar.

🚲 Entrá a Bikleta, buscá una salida cerca tuyo y encontrá una comunidad con la que quieras pedalear.

Porque quizás el próximo gran beneficio de subirte a una bicicleta sea descubrir hasta dónde podés llegar.